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El altiplano de Marcahuasi (+ Videos)
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El altiplano de Marcahuasi (+ Videos)

Marcahuasi es un lugar mítico: para algunos, es el centro magnético y gravitacional del planeta, donde vivió una prodigiosa civilización hace 85 siglos; para otros, es sólo un espectacular altiplano a unos 4000 metros de altura, donde están los restos de una cultura pre-incaica y donde los agentes atmosféricos modelaron muchas rocas hasta darles forma de rostros humanos y cuerpos de animales.
Mi viaje a Marcahuasi comenzó en Lima, de donde se toma una buseta para llegar a Chosica, ciudad localizada a una hora de distancia de la capital del Perú. Me ha acompañado el investigador peruano Paul Mazzei.
De Chosica se toma un autobús directo a San Pedro de Casta, pueblito situado a unos 3200 metros de altura, punto base de las excursiones a Marcahuasi y el cual fue fundado en los años posteriores a la conquista de Perú en un lugar que ya estaba habitado por nativos y que se llamaba Orcohuasi (casa en el cerro, casa en la montaña).
Las leyendas populares del pueblo cuentan de etnias míticas que vivieron en el valle desde el principio de los tiempos. Según estos relatos, los primeros pobladores del altiplano fueron los Carashatos, caníbales primitivos que comían carne cruda y que basaban su vida en extrañas supersticiones. Luego vinieron los Huaris, gigantes inteligentes que usaban el fuego y que dominaban el arte de modelar las piedras. Por último, llegaron los Varayoq, pueblos pre-incaicos que se integraron a Tahuantisuyo.
Al llegar a San Pedro de Casta, Paul Mazzei me presentó a Manuel Olivares el hombre que mejor conoce la llamada meseta sagrada en el mundo, pero no pudo acompañarnos porque lamentablemente su visión ha degenerado mucho, aunque su físico le permita todavía caminar hasta los 4000 metros de altura, cosa que hacía aún sólo dos años antes. De todos modos, nos transmitió información muy valiosa sobre las zonas por visitar y más que todo, sobre la hora ideal para observar determinadas rocas e interpretar su significado correcto aprovechando la iluminación solar.
Al día siguiente partimos a eso de las 6.30 y en sólo dos horas de fácil caminata, llegamos a la meseta de Marcahuasi. El sol brillaba en un cielo azul y terso, condición ideal para apreciar las enormes piedras de Marcahuasi y la ciudadela pre-incaica, ubicada cerca de ellas.

 

Efectivamente, esta selva de rocas llama mucho la atención. Algunas de ellas parecen un conjunto de rostros y perfiles humanos (el llamado monumento a la humanidad), otras son antropomorfas (El rey político, el profeta) y hay también unas zoomorfas (el sapo, el león africano, la llama). En esta visita se pueden incluso observar urnas funerarias (o chullpas) y un poco más lejos están los sorprendentes restos de una aldea pre-incaica, llamada justamente Marcahuasi (en quechua: casa del soberano, pero los habitantes de San Pedro de Casta lo traducen por casa en el altiplano).
Mi amigo Paul Mazzei y yo nos adentramos en el pueblo en ruinas y filmamos algunas urnas funerarias. Se estima que la población de la meseta pudo haber alcanzado un número de 500 a 1000 habitantes, en una época comprendida entre el octavo y el decimocuarto siglo d.C.
Pero, ¿quiénes eran estos antiguos habitantes del altiplano? Y sobre todo, ¿cuáles son las teorías que explican el sistema de vida de estas remotas culturas?
El primer estudioso que exploró Marcahuasi y que lo analizó científicamente fue el más grande arqueólogo peruano, Julio C. Tello, quien en 1923 recorrió la meseta y, después de examinar atentamente las urnas funerarias, las momias y las cerámicas halladas en el lugar, sostuvo que los constructores de la aldea pre-incaica debían pertenecer a la cultura Yunga o a la Huanca (que florecieron del 800 d.C. hasta la conquista de Pachacutec en 1476 d.C.). Según Tello, el lugar llamado la fortaleza, un conjunto de enormes piedras dispuestas una sobre la otra, localizado más lejos del denominado anfiteatro, no era otra cosa que un sitio sagrado donde los Yunga efectuaban sus ritos sacros y adoraban a su divinidad, llamada Wallallo.
En mi opinión, sólo pocas piedras fueron realmente esculpidas por el hombre, mientras que la mayoría es producto de la erosión del viento y de la lluvia durante millones de años. Sin embargo, sería deseable que se realizaran estudios más profundos de la aldea pre-incaica, con el fin conocer mejor la cultura Yunga (o Huanca) que la construyó hace aproximadamente doce siglos.
De hecho, no todo en la meseta de Marcahuasi ha sido explorado: en la zona llamada Infiernillo hay pasajes subterráneos pocos conocidos. Para explorarlos se necesitaría de un sofisticado equipo que incluya bombas de oxígeno y chándales térmicos.

YURI LEVERATTO
Copyrights 2009

Este articulo se puede reproducir indicando el nombre del autor y la fuente www.yurileveratto.com 

Para saber más: Expedición Marcahuasi 2011

Fotos: derechos reservados de Yuri Leveratto 

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